viernes, 21 de noviembre de 2008

te han asaltado alguna vez



Delincuencia juvenil, el concepto encuentra su razón de ser en el diferente papel que debe jugar el Estado frente a esta clase peculiar de delitos. Así, la comisión de un delito no difiere en la práctica de quien la realice, pero sí hay diferencias en cuanto a la respuesta del Estado. Ante la delincuencia juvenil se entiende que el Estado debe procurar la educación, tutela y protección de la juventud, antes que a la mera sanción penal que se aplica a los adultos. En cada legislación varía el concepto de delincuencia juvenil hasta el punto de que en algunos países existe, o así se entiende, cuando los actores de los delitos tienen entre 17 y 21 años, y en otros cuando se encuentran entre los 7 y los 17 (lo cual es tanto como distinguir entre delitos realizados por jóvenes o por adolescentes).


Se da el caso de una persona que sin influencia de su medios social puede caer en actos delictuales. Esto siempre ha ocurrido. Pero, también es cierto que la gran mayoría de personas que incurren en tales actos de delito han ido conformando su manera de obrar influidos por su medio social. Esto se da en todos los sectores sociales, en muy diversas formas, como se verifica actualmente con la corrupción, con la violencia intrafamiliar, etc.
Comúnmente se piensa que en los centros penales se encuentran personas principalmente de sectores pobres, y no deja de ser ésa una realidad predominante. Examinando los casos, en general, se puede advertir que esas personas no han tenido los medios económicos para pagar abogados y que les tramiten con rapidez sus causas en los juzgados, y así transcurren largos períodos en proceso y privados de libertad, antes de tener una sentencia judicial. Y esto, a la vez, genera la impresión de que la Justicia favorece a los que tienen mayores medios económicos.
Frente al hecho de la delincuencia la sociedad también se ha planteado cómo poderla desplazar y que no sea producto de una situación social. Estudios a este respecto afirman esa influencia existente:
El combate de la delincuencia no puede entenderse como una batalla en contra de los "delincuentes", sino como una lucha sistemática y consciente en contra del medio social carenciado y conflictivo que genera desintegración familiar, dificulta el acceso a una adecuada formación educacional, impide la internación de normas valóricas y morales conforme a criterios universales y uniformes, en general, desprotege de las influencias nocivas al tiempo que genera un mayor número de ellas y que, como resultado final, produce en el individuo inclinaciones hacia conductas antisociales".

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